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¡La Federación Panamericana de Handball cumple 40 años!

Fundada el el 23 de mayo de 1977, la Federación Panamericana de Handball cumple 40 años. Aquí, un breve resumen de su rica historia.

LOS INICIOS DEL HANDBALL EN AMÉRICA

El handball había comenzado su aventura en América en 1918 cuando don Antonio Valeta creara el Balón Urugayo  en Montevideo, luego desarrollado fuertemente en Buenos Aires, Argentina; hoy admitido por la IHF como uno de los antecesores del balonmano moderno.

Una nueva instancia importante había ocurrido entre los años 30 y 40 cuando, de la mano de las colectividades europeas había llegado el Feldhandball alemán (en campo, con 11 jugadores) a Brasil, Estados Unidos, Canadá y, algo más tarde, a México.

La actividad se institucionalizó gradualmente con la creación de la Federación Uruguaya de Balón, en 1920 (desaparecerá en la década del cuarenta, para reaparecer en los 80)  y de la Federación Argentina de Balón, en 1921 que es hoy la Confederación Argentina de Handball y está reconocida como la entidad handbolística nacional más antigua del mundo. En 1940 se funda la Federación Paulista, la primera en Brasil. Las federaciones nacionales de Estados Unidos y Canadá nacen hacia fines de los años cincuenta.

Desde el inicio URUGUAY y ARGENTINA habían mantenido un fluido intercambio deportivo tanto a nivel de clubes como de selecciones nacionales. Precisamente el partido que jugaron en 1923 denominado “Campeonato Río de la Plata” en el que se disputó la Copa Diario El Plata, está hoy considerado como el más antiguo entre selecciones a nivel mundial.

Copa El Plata, puesta en juego entre Uruguay y Argentina.

Pero luego la competencia se tornó menos intensa, BRASIL y ARGENTINA disputan encuentros amistosos aislados en 1951 y 52; la difusión fue lenta, y el contacto con Europa era nulo. En 1958 Brasil es el primer país no europeo que toma parte de un campeonato mundial (Alemania Democrática). En los años siguientes ESTADOS UNIDOS y CANADÁ, comenzaron a enfrentarse oficialmente en esporádicas clasificaciones para certámenes IHF; en los que, desde 1964, cada continente extraeuropeo contaba con una plaza fija.

CREACIÓN DE LA FEDERACIÓN PANAMERICANA DE HANDBALL (PATHF)

En 1972 por primera vez en el continente se hizo necesario jugar un torneo clasificatorio. Es la eliminatoria   para los JJOO de Munich,  Se llevó a cabo en Elkhart, Indiana, EEUU, Participaron ESTADOS UNIDOS, CANADÁ ARGENTINA y MÉXICO con triunfo para los locales.

Primera Eliminatoria Americana, en 1972 en Elkhart, Estados Unidos.

A mediados de los 70 la IHF estableció un régimen de ascensos y descensos con tres categorías de campeonatos mundiales: A, B y C. En las dos primeras hubo plazas reservadas para el continente americano.

Como consecuencia surgió  la necesidad de organizar torneos clasificatorios más asiduos; por ello, y teniendo en cuenta el crecimiento que venía demostrando el movimiento handbolístico en todo el mundo, la Federación Internacional había comenzado a promover la creación de entidades continentales en América, Asia y África.

Así, en 1977, se creó la Federación Panamericana de Handball (PATHF).

La idea tenía algunos antecedentes en Sudamérica. Ya se había hablado de esto cuando Uruguay celebrara su centenario patrio en 1930 con diferentes actividades deportivas internacionales. Argentina la retoma en 1951, cuando se disputan en el país los primeros Juegos Deportivos Panamericanos (en los que el handball no estuvo incluido). Otros intentos también fueron infructuosos porque el balonmano todavía no tenía inserción en el resto del continente.

En el congreso IHF de 1976 en Estoril, Portugal, los representantes de Estados Unidos, Canadá y México conforman una comisión especial para concretarla.

Panamericano Adulto Masculino Buenos Aires 1981, disputado en el Luna Park.

La Federación Panamericana de Handball (PATHF, por su traducción al inglés: Pan American Team Handball Federation) se fundó el 23 de mayo de 1977 en el Comité Olímpico Mexicano con la presencia de delegados de Estados Unidos (Peter Buhening), Canadá (Francis Geulen),  México (Walter Shwedhelm), Argentina (Juan Mainzhausen) y Chile (¿Pablo Botka?) —inmediatamente se sumaría Brasil— y observadores de Colombia, Bolivia, El Salvador, Honduras y Guatemala.

En la misma oportunidad se otorgan las sedes para los primeros certámenes panamericanos (México, en enero de 1980, clasificatorio para los Juegos Olímpicos de Moscú  y Buenos Aires, en 1981, clasificatorio para el Mundial de 1982 en la República Federal de Alemania).

 

 

 

LAS PRIMERAS ÉPOCAS

Juan Mainzhausen (presidente FAH y 1er vice de PATHF) y Peter Buhening (USA, primer presidente de la PATHF).

Buhening es designado como presidente. lo acompañan Mainzhausen (Vicepresidente); Schwedhelm (Secretario) y Geulen (Tesorero). La entidad obtiene el reconocimiento oficial de la IHF y asume las responsabilidades institucionales y organizativas regionales que ésta le delega.

Las primeras épocas fueron modestas, de aprendizaje, de afirmación institucional, de lucha para hacerse de un lugar en el universo handbolístico mundial. De conformarse con no hacer papelones deportivos. Las grandes distancias encarecían los costos de las competiciones que seguían siendo aisladas. Tres naciones en el norte, un par en Centroamérica y cuatro o cinco en el sur demasiado lejos entre sí y con recursos escasos en   todas. En ninguna el balonmano ocupaba espacios populares. Fueron las épocas de las presidencias “norteñas” (Buhening, Schwedhelm Geulen, nuevamente Buhening ). Se trabajaba para conseguir incorporar el handball en los Juegos Panamericanos y en los restantes Juegos Subregionales. Cuba lideraba deportivamente la región, mientras que Estados Unidos predominaba en la rama femenina que tenía un desarrollo considerablemente menor al de la masculina.

PRONTO LLEGARÍAN NUEVOS TIEMPOS QUE HABRÍAN DE LLEVAR A ESTE PRESENTE EN EL QUE EL BALONMANO AMERICANO, CUARENTA AÑOS DESPUÉS, DA CLARAS SEÑALES DE VITALIDAD Y PROYECCIÓN FUTURA.

La Federación Panamericana de Handball, fundada como señalamos anteriormente el 23 de mayo de 1977, tenía objetivos prioritarios que apuntaban a difundir el deporte en el continente, debiendo superar dos grandes inconvenientes: las enormes distancias que separaban a los países afiliados y su carencia de recursos para desarrollarse y competir.

Brasil y Argentina se enfrentan en el Panamericano de 1981.

La creación de entidades subregionales fue uno de los intentos válidos para comenzar a superar esos escollos. Así nacieron, la Confederación Sudamericana de Balonmano (COSBA), ex Comité Sudamericano de Handball (COSDHA) en 1983,  la Confederación  Centroamericana y del Caribe de Balonmano (CCCB, en 1987) y la Confederación Centroamericana de Balonmano (CCAB). Tendrían a su cargo la organización de competiciones clasificatorias para instancias superiores y de torneos para divisiones menores y cadetes.

Una reestructuración trascendental tuvo lugar en 1992 cuando la IHF  decidió jugar los mundiales cada dos años, eliminar las categorías B y C; ampliar las plazas a 24, otorgar tres de ellas a cada continente, y conceder plazas extra por rendimiento.

Estas medidas provocan una virtual “refundación” del handball panamericano porque obligaron a organizar torneos de modo regular y sistemático con una asiduidad bianual mucho mayor a la que se registraba hasta entonces. Fue un verdadero desafío de gestión para la dirigencia continental y la de cada país e inició un rápido proceso de maduración para los respectivos cuerpos técnicos y para los propios jugadores.

Dentro de cada ciclo olímpico (cuatro años) debían ahora organizarse nada menos que ¡¡¡¡diez panamericanos!!!! entre mayores y Juniors en ambas ramas e incluyendo los que se jugaban dentro de los Juegos Deportivos Panamericanos (a los que el balonmano se había incorporado en 1987). Años más tarde se agregarían los de Juveniles.

Las brasileñas fueron campeonas del mundo en Serbia en 2013. Hasta ahora, el primer y único oro mundial panamericano.

Fue necesario establecer calendarios deportivos anticipados que contemplaran varias temporadas y coordinarlos con las programaciones locales de cada país. Organizar torneos comenzó a dejar de ser una “gesta heroica” o un recurso para ahorrar gastos de viajes a otras sedes y participar en ellos pasó a constituir una rutina, que –aunque no carente de esfuerzo- debía encararse como cuestión natural y regular. Se constituyeron seleccionados estables, dejando de lado las convocatorias coyunturales que se utilizaban hasta entonces. Los niveles de juego mejoraron sustancialmente.

Llegaron tiempos distintos. Brasil y Argentina comenzaron a amenazar la supremacía cubana y la destronaron con la llegada del siglo XXI.  Excelentes actuaciones de Brasil (campeón Mundial femenino en 2013 y varias coronaciones en Beach) de Argentina con grandes triunfos ante varias potencias, la posterior aparición de Chile en el alto nivel y el crecimiento del número de países practicantes pusieron a  América en el mapa del mundo handball.

El Sur del continente se adueñó de los resultados deportivos y se hizo cargo del poder político. Todo se volvió más profesional y acorde con las nuevas exigencias.

El Profesor Manoel Luiz Oliveira (BRA) presidió la Federación Panamericana entre 1996 y 2012 y fue quien condujo el equipo directivo que gestionó esta transformación.

Manoel Luiz Oliveira (BRA) fue el máximo dirigente de la Federación Panamericana de Handball entre 1996 y 2012.

Lo sucedió en el cargo el Licenciado Mario Moccia (ARG), quién había sido vicepresidente de Oliveira, con lo que la continuidad en la acción estuvo garantizada. Lo acompañaron  en los principales cargos Julio Noveri (URU-Vice I); Rafael Sepúlveda (PUR- Vice II); Héctor Fernández (CHI-Secretario Gral) y Carlos Ferrea (ARG- Tesorero)  Se puso la mira en avanzar sobre lo que se había conseguido para consolidarlo y potenciarlo.

Se encaró una reorganización institucional que incluyó la creación de un área de comunicación, otra de marketing, la renovación de las comisiones internas y la jerarquización de la gerencia general, a cargo del histórico Miguel Zaworotny (ARG).

Fue intensificada la relación con la IHF, en particular, con su presidente Hassan Moustafá, lo que redundó en la obtención de apoyos que facilitaron la intervención de equipos americanos en todos los mundiales.

Se puso énfasis en mejorar la comunicación interna y entre los países afiliados. Se apostó a la difusión a través de los medios masivos y de las redes sociales como recurso para popularizarlo y poner en valor el producto deportivo. Consecuentemente se organizaron certámenes con altos parámetros de calidad, destacándose el XVII Panamericano Masculino de 2016 en el estadio de Tecnópolis en Buenos Aires.

Mario Moccia (ARG) es desde 2012 el presidente de la Federación Panamericana de Handball.

En 2017, cuarenta años más tarde, el balonmano continental ha pasado de ser aquel incipiente movimiento que, en los ochenta – con apenas media docena de afiliados- se asomaba tímidamente al ámbito internacional, a esta realidad pujante con más de treinta países integrados, consolidada deportivamente a nivel mundial a través de sus equipos de elite y con peso político propio dentro de la IHF.

Sus calendarios proponen certámenes regulares y sistemáticos para adultos, juniors y juveniles, en ambas ramas y ha logrado la inclusión del deporte en todos los juegos deportivos regionales y subregionales que se desarrollan en América.

Una política de constante trabajo de promoción ha permitido ensanchar las bases, acción favorecida por la definitiva inserción del balonmano como deporte formativo colegial en todos los países de la región, aún en aquellos que aún no se han sumado federativamente.

A lo largo de los años se ha mantenido una continuidad de gestión dirigencial, que ha permitido estos logros, más allá de las personas que circunstancialmente han estado a cargo de la entidad. Cada uno ha colaborado a su modo, en cada momento y lugar en los que les ha tocado actuar y merece el justo reconocimiento por ello.

Casi cuatro décadas sin conflictos ni enfrentamientos estériles, más allá de los lógicos y enriquecedores intercambios de posturas y pareceres, siempre resueltos democráticamente, han permitido este presente que sigue apuntando al futuro.

El handball americano está vivo y creciendo…

El Panamericano Adulto Masculino Buenos Aires 2016 tuvo una dimensión inédita para el balonmano continental. Contó con más de 5 mil espectadores en los días de semifinales y finales.

Los Presidentes de la PATHF:

  • Dr. Peter Buehning (USA) 1977-1980// 1987-1996
  • Dr. Walter Shwedhelm (MEX) 1980-1984
  • Andy Meszey (CAN) 1984-1987
  • Rubén Gómez (URU) 1996 (interino)
  • Prof. Manoel Luiz Oliveira (BRA) 1996-2012
  • Lic. Mario Moccia (ARG) 2012 – actualidad

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